Espermatozoides gigantes de más de 100 millones de años fueron encontrados en Myanmar

El ámbar es una resina fosilizada considerada una piedra semipreciosa de color amarillento o naranja, el cual proviene de restos de especies vegetales como las coníferas. En esta resina, suelen conservarse en muy buen estado fósiles de diversas especies vegetales y animales, especialmente insectos.

Son muchas las muestras impresionantes que han sido encontradas fosilizadas en resina, pero recientemente se produjo un hallazgo que impresiono a la comunidad científica.

Un espermatozoide gigante de más de cien millones de años

Un  grupo de paleontólogos tuvo la suerte de conseguir lo que hasta la fecha es la muestra del espermatozoide fosilizado más antiguo que se ha encontrado. Se trata de un espermatozoide gigante que perteneció a un crustáceo y que mide unas cuatro veces más que el macho progenitor.

La cola del espermatozoide duplicaba el tamaño del animal y el fósil fue encontrado en las minas de ámbar ubicadas en lo que actualmente es el norte de  Myanmar.

Evidencias de la relación sexual más antigua

Este espermatozoide fue encontrado en el interior del órgano sexual reproductor de una hembra de ostrácodo, el cual es un crustáceo que en algunos casos llega a ser tan pequeño que solo puede verse con microscopio. 

Ostrácodo preservado en ámbar (He Wang / XiangdongZhao / Academia China de Ciencias)

A través de rayos X fue posible visualizar los óvulos y el tracto reproductivo donde estaba contenido el espermatozoide en espera para ser liberado cuando los óvulos de la hembra estuvieran maduros.

Este análisis además permitió determinar que el comportamiento sexual de esta especie se ha mantenido sin modificaciones considerables en estos últimos cien millones de años.

Atrapada en el momento justo

Todo parece indicar que esta hembra de ostrácodo perteneciente al periodo Cretácico quedó atrapada en el ámbar justo después del apareamiento

Reconstrucción artística del apareamiento de los ostrácodos (Dinghua Yang)

Este es un descubrimiento trascendental ya que antes de él, el espermatozoide más antiguo que había sido encontrado tenía solo unos 50 millones de años y se trataba de una muestra encontrada en una especie de gusano que se localizó en la Antártida.

 

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